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El impacto del piso plástico en la conversión alimenticia

Introducción

Cuando se habla de conversión alimenticia (CA) en porcicultura, la mayoría piensa en genética, nutrición o manejo. Sin embargo, hay un factor igual de importante que muchas veces se subestima: el piso plástico.

El tipo de piso donde la cerda y los lechones pasan horas comiendo, descansando y moviéndose influye directamente en el consumo de alimento, el nivel de estrés, la temperatura corporal y, por ende, en la conversión alimenticia.
Sí, el piso importa más de lo que crees.


1. Un piso inadecuado aumenta el gasto energético del animal

Cuando los pisos son inestables, fríos, abrasivos o resbalosos, los animales gastan más energía simplemente en mantener el equilibrio o la temperatura corporal.

Ese gasto energético adicional significa que el alimento consumido no se convierte eficientemente en ganancia de peso.

Un buen piso plástico para porcicultura, especialmente en maternidad y precebo, ayuda a que el cerdo conserve energía para lo que realmente importa: crecer.


2. Temperatura adecuada = mejor conversión

El piso influye directamente en la conducción térmica.
Pisos metálicos o de cemento transmiten más frío, lo cual obliga al animal a destinar energía a regular su temperatura interna.

En cambio, los pisos plásticos:

  • Conservan mejor el calor corporal

  • Son menos conductivos

  • Reducen el estrés térmico

Y eso se traduce en mejor eficiencia alimenticia, especialmente en lechones.


3. Higiene y salud intestinal: dos factores clave en la CA

Un piso con mal drenaje o difícil de limpiar aumenta la humedad, acumulación de heces y presencia de patógenos.
Esto incrementa el riesgo de:

  • Diarreas

  • Infecciones

  • Afecciones que reducen el consumo

Y una disminución en el consumo = una caída inmediata en la conversión.

Los pisos plásticos de calidad tienen ranuras optimizadas para drenaje rápido, reduciendo humedad y favoreciendo la salud intestinal.


4. Comodidad y movilidad influyen en el consumo

Un animal que se siente cómodo:

  • Come más veces al día

  • Se desplaza sin estrés

  • Descansa mejor

Todo esto contribuye a una mejor respuesta productiva.

En cambio, un piso duro, resbaloso o inestable provoca:

  • Golpes

  • Lesiones

  • Comportamientos de evitación

  • Menor ingesta voluntaria

El bienestar animal no solo es ética: es productividad.


5. Menos lesiones, menos estrés = mejor conversión

Lesiones como:

  • Heridas en tarsos

  • Laceraciones

  • Cojeras

obligan al animal a gastar energía en recuperación y reducen el desplazamiento hacia el comedero. Pequeñas lesiones pueden tener un impacto grande en la CA.

Un buen piso plástico reduce drásticamente estos problemas y favorece una ganancia diaria de peso más uniforme.


Conclusión

El piso no es solo una superficie:
es un componente productivo que influye en la eficiencia, el bienestar y la rentabilidad.

Invertir en un piso plástico para porcicultura adecuado puede mejorar la conversión alimenticia, disminuir pérdidas y aumentar el desempeño general de tu granja.


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